¡Fuimos al Buin Zoo!

Toda una aventura, un lindo día de excursión, de entretención, donde pudimos ver a los animales ambientados armónicamente en sus hábitats, para que cada visitante se transporte, aunque sea por unos minutos, a la vida natural y salvaje.

Lo disfrutamos al máximo. Salimos muy temprano de Santiago. Nos subimos al bus que nos llevaría a nuestro destino, a ese lugar mágico donde nos encontraríamos con los animales y su entorno.

Recorrimos cada lugar casi sin descansar, porque estábamos ansiosos de no perdernos ningún espacio. Nos reímos, nos asombramos, sacamos fotos, grabamos videos e incluso algunos tomaron notas, queríamos registrar cada momento, cada animal, para volver a verlo cuando estuviéramos en nuestras casas y compartir estas vivencias con nuestros seres queridos.

Los animales nos sorprendían en cada momento, nos gusta pensar que ellos querían ser descubiertos, que estaban jugando con nosotros y por eso se camuflaban o mimetizaban con el entorno. Era mágico, caminábamos tratando de buscar en cada lugar un animalito y, de repente, ahí estaba: Un lindo panda rojo durmiendo arriba del árbol, sobre nuestras cabezas. Estábamos felices de verlo, era dulce, parecía un juguete de peluche, todos(as) estábamos emocionados.

Llevábamos casi 3 horas y media en el lugar, hacía calor y por seguridad sanitaria del COVID19, teníamos que estar con mascarillas. Aun así no queríamos irnos ¡se había pasado tan rápido el tiempo! Teníamos que hacer un último alto para poder descansar, comer algo e hidratarnos. Estaba llegando el momento de volver a Santiago, con nuestras familias y contarles lo bien que lo habíamos pasado.

Subimos al bus, cansados, pero felices. La mayoría se quedó dormido en el viaje, con el corazón lleno de alegría y con amor por los animales, por la naturaleza y por la vida. Qué bien nos hizo salir a disfrutar este lindo lugar, sobre todo después de tanto tiempo encerrados por la pandemia.

Llegamos al colegio de vuelta, nuestras familias nos esperaban, ansiosos por saber cómo lo habíamos pasado. Todos hablaban al mismo tiempo, estábamos llenos de ideas, pensamientos, sentimientos, que brotaban fácilmente y que queríamos nuestras familias las escucharan. De recuerdo hicimos una última foto a la bajada del bus.

QUÉ LINDO DÍA, QUE LA VIDA Y EL UNIVERSO NOS SIGAN DANDO LA OPORTUNIDAD DISFRUTAR LA NATURALEZA Y ESTAR JUNTOS.

Gracias a todos los que hicieron posible este lindo día: los que lo organizaron, los profesores que nos acompañaron, los tutores de viaje (Lionel Gil y Katherine Letcher), al conductor del bus que nos dio comodidad y seguridad en el viaje, a los apoderados(as) que confiaron en enviar a sus hijos(as), a cada uno(a) que aportó con su trabajo y espíritu para que todos resultara como se planificó y sobre todo a los niños(as) que con sus espíritus hicieron el día mágico.

Marta Adonis

Vicerrector, colegio UVES